Curso acelerado de cambio de rueda

El Mongol Rally tiene, como supongo que todas las grandes aventuras de este tipo, mucha literatura a su alrededor. Las historias que cuentan sus participantes de otros años son muy variadas y casi todas incluyen sucesos inverosímiles, paradojas internacionales, casualidades increíbles y aventuras sin comparación. Pero al margen de que sean ciertas o no, hay un mensaje repetido por participantes de otros años que se ha comprobado que es cierto: en Mongolia es donde los coches empiezan a reventar.

A punto de que se cumplan las cuatros semanas de viaje y tras cuatro días en Mongolia, nuestra ruta de hoy (unos 425km por caminos sin asfaltar, como desde que cruzamos la frontera) podría definirse como la marcha militar de un soldado avanzando por el campo de batalla mientras se encuentra a sus compañeros muertos o heridos por el camino. Algunos de nuestros compañeros de viaje desde hace unos días, equipos que desde Irán o Turkmenistán van a la par que nosotros, han aparecido hoy en las cunetas de las “carreteras” de Mongolia con problemas de todo tipo: roturas de motor, de depósitos de combustible, caídas del cubre cárter (la pieza metálica artesana que se pone debajo del coche para proteger el motor) y hasta problemas con las bacas, como nuestros compañeros de Thumbtack que han tenido que quitar la suya porque se había partido y sujetarla con cinta americana no parecía lo más seguro.

Pero si hay un problema común a todos los coches, ese es el de los neumáticos. No hay equipo que no haya pinchado, reventado o desllantado una rueda, y Dubsar y el glorioso Fiat 600 no se ha librado de ello. Al levantarnos de la fría Yurta no encontramos con que un clavo ha pinchado nuestra primera rueda del viaje. Un poco de resina con pegamento proporcionado por el equipo “Yurta” (los navarros) y arreglado. Pero unos kilómetros más adelante, reventón. La misma rueda, distinto problema: rueda partida por varios sitios y ¡a cambiarla! Y nosotros, que habíamos cambiado una o ninguna rueda en nuestra vida, allí que nos ponemos, en medio del desierto, de la nada, en el camino pedregoso y con polvo hasta en las pestañas, a cambiar la primera rueda del viaje.

No sería la última. Al llegar a Altai, el lugar donde descansamos hoy, otra rueda trasera se ha quedado sin aire. Nos da justo para llegar al hotel y descansar. La rueda sin aire podrá esperar a mañana.

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Una respuesta a Curso acelerado de cambio de rueda

  1. raul dijo:

    AYYYYYYYYYYYYY¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    Si me hubierais llevado a mi, eso de cambiar ruedas y reparar estaria resuelto… aunque fuera a la quinta o sexta
    abrazos
    raul

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